Cuenca es la capital de la provincia del mismo nombre, en Castilla-La Mancha, a una altitud media de 946 m. El casco antiguo ocupa un cerro rocoso entre las hoces de los ríos Júcar, al norte, y Huécar, al sur, y la ciudad nueva se extiende al oeste y al sur, al otro lado del Huécar. Tiene unos 53 600 habitantes. La economía gira hoy sobre todo en torno al turismo, desde que el casco antiguo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.
La mejor época para visitar Cuenca
El clima es mediterráneo continentalizado: inviernos suaves, veranos muy calurosos y una gran oscilación de temperatura a lo largo del día, sobre todo en verano. Llueve poco en esa estación, y las lluvias suelen llegar en otoño o en tormentas. La ciudad antigua está llena de desniveles, así que los meses menos calurosos hacen la caminata más agradable. Quien busque fiesta debe mirar el calendario: la Semana Santa y la Semana de Música Religiosa tienen el título de interés turístico internacional, las fiestas de San Julián son a finales de agosto, y las de San Mateo, del 18 al 21 de septiembre, recuerdan la conquista de la ciudad por Alfonso VIII.
Cómo llegar a Cuenca
La estación de alta velocidad Cuenca-Fernando Zóbel entró en servicio en diciembre de 2010 y es la primera parada de la línea de Madrid rumbo a Valencia y Albacete. Hay trenes AVE a Madrid, Requena-Utiel, Valencia y Albacete, y conexiones Alvia a otras ciudades. Existe además la antigua estación, de 1883, con la línea lenta por Utiel y Valencia. En auto (coche), la autovía A-40 une Cuenca con la A-3, a la altura de Tarancón.
Qué hacer en Cuenca
- Ver las Casas Colgadas, el ícono de la ciudad, casas construidas desde al menos el siglo XV directamente sobre la hoz del Huécar. Dos de ellas albergan el Museo de Arte Abstracto Español, y la tercera, la Casa de la Sirena, tiene un restaurante.
- Cruzar el Puente de San Pablo, de 1902, de hierro y madera, desde donde se ven las vistas clásicas de las casas.
- Ver la Torre de Mangana, en la plaza de Mangana, donde estaba el antiguo alcázar andalusí. Es el reloj de la ciudad.
- Mirar los "rascacielos" de la calle Alfonso VIII, casas que tienen tres o cuatro plantas por la calle y más de diez por la parte de atrás, colgadas sobre el Huécar.
- Visitar museos: el de Arte Abstracto, el de Ciencias de Castilla-La Mancha y el Paleontológico. Son más de diez en un casco antiguo pequeño.
En Civitatis, lo que más reseñas tiene son el tour de Cuenca al completo con entradas y la visita guiada por Cuenca. También figuran el free tour, el tour nocturno, la excursión a la Ciudad Encantada y el tren turístico.
Dónde alojarse
El casco antiguo es el corazón del paseo, pero está lleno de cuestas y escaleras. La ciudad nueva, al oeste y al sur, tiene la calle Carretería como centro y es más llana, más práctica para quien llega con maleta. Un antiguo colegio del siglo XVII, el de San José, hoy alberga un hotel.
Gastronomía
La cocina local viene de pastores y cazadores: carne de caza, con la perdiz a la cabeza, cordero, zarajos y el ajoarriero, de bacalao con ajo. En Semana Santa dominan los guisos de garbanzos con bacalao y espinacas. El licor típico de la ciudad es el resolí, hecho con aguardiente, café, canela, cáscara de naranja y azúcar. Entre los dulces, el alajú, de origen árabe, lleva miel, almendras y miga de pan.
Consejos prácticos antes de ir
- Usa zapatos cómodos, por las cuestas y las escaleras.
- Compra el tren con antelación en Semana Santa y en las fiestas de septiembre.
- No la confundas con Cuenca, en Ecuador.
¿Lo recomienda Visite o Mundo?
Sí, sin reservas. Es una de las ciudades históricas más bonitas y mejor integradas en el paisaje de España, y cabe bien en un fin de semana. No esperes una gran vida nocturna ni muchas compras. Lo bueno es caminar, mirar la hoz del río y comer bien.























