Aquisgrán (Aachen, en alemán) es una ciudad del oeste de Alemania, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, pegada a las fronteras con Bélgica y los Países Bajos. Es la ciudad más occidental del país, con unos 245 000 habitantes, y fue la capital favorita de Carlomagno, que probablemente nació y murió allí, en 814. El agua termal, que los romanos ya usaban para sus baños, explica el nombre: «aha», en germánico antiguo, significa agua.
La mejor época para visitar Aquisgrán
El clima es templado y húmedo, con inviernos suaves y veranos tibios. La media de enero es de 3 °C y la de julio, de 18,5 °C, y la lluvia, de unos 805 mm al año, se reparte casi por igual a lo largo de los meses. Eso significa llevar paraguas en cualquier estación. Julio es también el mes del CHIO, el mayor torneo hípico del mundo, considerado por los jinetes el Wimbledon de la equitación. Para una visita sin multitudes de evento, ve en primavera o a comienzos del otoño.
Cómo llegar a Aquisgrán
La estación central recibe trenes a Colonia, Mönchengladbach y Lieja, además de ICE de Bruselas por Colonia hasta Fráncfort y Eurostar de París a Colonia. El aeropuerto más cercano, Maastricht Aachen, está a unos 28 km al noroeste, con pocos destinos europeos. Los grandes aeropuertos son el de Colonia-Bonn, a 88 km, y el de Düsseldorf, a 97 km. Por carretera, la ciudad está conectada a las autobahns A4 y A44.
Qué hacer en Aquisgrán
La catedral, levantada por orden de Carlomagno hacia el año 796, fue la mayor al norte de los Alpes cuando quedó terminada. Se inspiró en la basílica de San Vital de Rávena y guarda el trono de mármol del emperador y sus restos mortales. Es Patrimonio Mundial de la Unesco, y entre 936 y 1531 se coronó allí a 30 reyes alemanes. El tesoro de la catedral reúne objetos litúrgicos y reliquias. El ayuntamiento, del siglo XIV, fue escenario de la firma de la Paz de Aquisgrán, en 1748.
Cerca de allí están el Elisenbrunnen, un pabellón neoclásico sobre una de las fuentes termales, y la Grashaus, una de las construcciones civiles más antiguas del centro. Quedan dos puertas de la ciudad, la Ponttor y la Marschiertor, y tramos de las murallas medievales. Entre los museos están el Suermondt-Ludwig y el Museo Internacional del Periódico. La ciudad tiene 27 fuentes de aguas medicinales.
Entre las actividades de Civitatis aparece el Free tour por Aquisgrán, de 1 h 45, la salida más sencilla para ver el centro a pie.
Dónde alojarse
El casco antiguo, alrededor de la catedral y de la plaza del mercado, se recorre a pie. La Marschiertor, una de las puertas, queda cerca de la estación central, lo que ayuda a quien llega en tren.
Gastronomía
La especialidad local son los Aachener Printen, un pan dulce horneado en grandes placas, con una receta a base de jarabe de azúcar y no de miel, como el Lebkuchen. La versión blanda que se vende hoy sigue una receta muy distinta de la original, que era dura. Para una pausa, el Büchel se señala como el café más antiguo de la ciudad.
Consejos prácticos antes de ir
- Lleva paraguas: la lluvia está bien repartida durante todo el año.
- Para el CHIO, en julio, reserva alojamiento con antelación.
- Algunas reliquias, como los huesos de Carlomagno, solo se exhiben cada siete años: confirma qué está en exposición.
- Aquisgrán es una ciudad fronteriza, y Lieja y Maastricht forman parte de la misma aglomeración urbana, así que encajan bien en una excursión de un día.
¿Lo recomienda Visite o Mundo?
Sí, como parada de un día en la ruta Colonia, Bruselas o Maastricht. La catedral, por sí sola, vale el desvío: guarda la tumba de Carlomagno. El resto del centro es agradable, pero no justificaría un viaje dedicado. Dos tercios de la ciudad fueron destruidos en la Segunda Guerra Mundial, así que no todo es medieval.





